Hacer tambores
Hacer tambores
Hacer música en la guardería es una parte esencial de la educación integral de la primera infancia y también favorece su desarrollo social y emocional.
Las manualidades fortalecen su motricidad fina y les ayudan a desarrollar su imaginación. La percusión, como actividad especialmente rítmica, también fomenta el sentido del ritmo y la coordinación. Al hacer música, los niños aprenden a expresarse, a entender las relaciones y a experimentar el trabajo en equipo.
Periodo de tiempo:
2-3 horas
Área de aprendizaje:
- Habilidades creativas y cognitivas
- Motricidad fina
- Actividad rítmica
- Desarrollo social y emocional
¿Qué se enseña?
Este modelo refuerza especialmente las siguientes áreas de competencia:
Desarrollo personal:
- Fomentan la expresividad y el conocimiento de uno mismo
- Sentido del ritmo: los niños aprenden a dar palmas siguiendo el "pulso" de una canción o a tocar compases sencillos.
- Coordinación corporal: el ritmo constante favorece la interacción de las manos y el oído.
- Desarrollo del lenguaje: los versos de tambor y los juegos de palmas ayudan a interiorizar mejor las sílabas y los ritmos del habla.
Comportamiento social:
- En el "círculo de tambores" conjunto, los niños aprenden a escucharse y a tomarse descansos.
Esto es lo que se necesita:
Material:
- Macetas de terracota
- Papel de calco
- papel de regalo
- cordel de yute
- plumas
- cuentas
- Pasta
- Colores
También es útil:
- Capa base
- Paleta mezcladora
- Limpiador de pinceles
- Zewa
- Plato con aprox. 17 cm
Herramientas:
- Lápiz
- pincel
- tijeras
- Palillo
- Regla
Desarrollo de la clase:
Para empezar, los niños se familiarizan con la batería como instrumento musical. Juntos discuten cómo funcionan los tambores y cómo se crean los distintos sonidos (material, tensión, tamaño).
En la fase de desarrollo, los alumnos construyen su propio tambor con materiales preparados. La superficie del tambor se estira y se fija al cuerpo. Los experimentos iniciales de golpeteo ayudan a experimentar directamente el efecto de la tensión y el material.
A continuación, los niños personalizan su tambor, por ejemplo pintándolo, pegándolo o añadiendo elementos decorativos. Así se crea un instrumento personalizado con carácter propio.
En una fase de prueba, los niños ensayan diferentes estilos de tocar y ritmos. Comparan sonidos y descubren cómo se pueden modificar el volumen y el tono.
Por último, los tambores se presentan juntos y se utilizan en una pequeña ronda rítmica. Los niños reflexionan sobre sus resultados y comparten sus experiencias.